Alicia Misrahi

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Adictos a la pereza
 
  Alicia Misrahi
DeBolsillo, 2005
Adictos a la pereza

En tiempos pasados el individuo tenía permiso para no hacer nada, ya que el mismo ritmo natural de la vida marcaba períodos de inactividad. Tras la revolución industrial, ha surgido la presión por la productividad, por la eficiencia, por utilizar cada segundo de nuestra existencia de un modo raciona. Incluso nuestro tiempo de ocio.

En general la pereza conviene al individuo y es contraproducente para el colectivo; de ahí el empeño en inculcarnos desde pequeños la idea de que la pereza es nociva.

Este libro reivindica el placer de no hacer nada, invita a la reprogramación de nuestro pensamiento que autogenera un penoso sentimiento de culpa cuando "perdemos el tiempo".

El placer del hedonismo y la molicie puede adoptar diversas formas. Disfrutar del lujo y la belleza (no como expresión de consumismo sino como recreación en lo superfluo, en lo "no útil", entretenerse en cosas improductivas (mirar las nubes, el mar) contrarrestar el estilo de vida competitivo y negarse a la eficiencia permanente (zafarse de trabajar demasiado), deleitarse en la transgresión (disfrutar bebiendo alcohol, fumando, pasarse el día en la cama), buscar momentos de placer en la charla, en la siesta o negarse a hacer lo que no apetece.

Un libro escrito con humor y glamour sobre los placeres de la vida improductiva y la adicción, absolutamente conveniente y necesaria, a la pereza.

   
 
El trabajo quiere hacerse el importante (+)
Charlar por charlar (+)
 
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